Diálogos en Habana: Por una paz sin desaparecidos!

La Fundación apoya el proceso de paz y aboga por un Acuerdo humanitario y de justicia que permita encontrar a los desaparecidos.

Ver el posicionamiento de la Fundación con las organizaciones de Derechos Humanos

 

 Nuestra Ley De Justicia Y Paz Ha Demostr

Tampoco existe una idea del número de víctimas o de cuáles fueron las circunstancias de la matanza. ¿Hasta qué época llegar para poder acusar y juzgar? Hay desesperanza sobre la posibilidad de que se salden las cuentas con la justicia.

El mundo ha cambiado respecto a la indolencia y al silencio sobre la violación de los derechos humanos. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben. Sus autores pueden ser juzgados en la Corte Internacional. Hay ejemplos recientes con los criminales de los países bálticos. También se intentó hacerlo con el dictador Pinochet. Argentina, Chile y Uruguay tuvieron dictaduras que masacraban a la oposición. Por mucho tiempo se intentó encubrir a los culpables, pero se ha logrado reabrir o iniciado los procesos para reparar a las víctimas. Cosas similares se dan en Suráfrica, y en otros países centroamericanos.

En España se está dando lo que parecía imposible. Una nueva ley trata de recuperar la historia de lo que ocurrió durante la guerra civil y la dictadura franquista. Esto ha dividido el país. Miembros de la derecha, incluidos un ilustre cardenal de la Iglesia Católica, dicen que no hay que remover el pasado. Gentes más progresistas consideran que la ley es insuficiente, pues no logrará la responsabilidad penal. El juez Garzón ha recibido listas de más de 350.000 personas de desaparecidos y asesinados durante la dictadura. Los parientes y las ONG pacientemente las han recogido e incluso exhumado cadáveres. La ley no le exige al Estado hacer las listas ni las exhumaciones. Garzón también ha pedido que le alleguen listas de las víctimas del otro lado durante el gobierno republicano.

En Colombia no podemos asegurar que con lo que se hace logremos llegar al fondo de los hechos para encontrar una solución definitiva que satisfaga a la justicia y a los parientes de las víctimas. En primer lugar, ya lo sabemos, permanecen ocultos en la sombra de la historia aquellos que iniciaron y patrocinaron los procesos del horror. Y no se trata solamente de lo ocurrido en épocas relativamente recientes. Las atrocidades cometidas en los años cincuenta tienen impacto en los hijos de esa época, pero el Frente Nacional creyó que podía dejar ese pasado en las alcantarillas.

Nuestra Ley de Justicia y Paz ha demostrado una gran ineficiencia. No sólo se han declarado falsedades y se ha ocultado la verdad, sino que los caminos cortos como la extradición han servido para ocultar la verdad. La ineficiencia de la justicia y los pocos recursos asignados a ella son la mejor manera de ocultar todo. ¿De qué sirve que un ex jefe ‘para’ diga que es responsable de tres mil muertos si al día siguiente la matanza sigue en manos de los secuaces que ha dejado fuera de la cárcel? Algunos matan hoy para reclamarlos como víctimas de ayer.

Los países que están logrando una reparación de los delitos cometidos ya han resuelto sus confrontaciones. ¿Es posible que nosotros tengamos la reparación debida en la mitad del conflicto? ¿Podemos recuperar la memoria cuando todavía estamos produciendo el odio y las masacres? ¿Es aceptable cuando no sabemos de qué lado están muchos funcionarios y sus parientes? Ningún proceso será claro sin paz. Se trata de lograr la justicia y reivindicar a las víctimas y a sus parientes para que, sobre todo, se logre la tranquilidad de las gentes y la paz duradera. Si no hay paz, no hay nada.

CARLOS CASTILLO CARDONA

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