Diálogos en Habana: Por una paz sin desaparecidos!

La Fundación apoya el proceso de paz y aboga por un Acuerdo humanitario y de justicia que permita encontrar a los desaparecidos.

Ver el posicionamiento de la Fundación con las organizaciones de Derechos Humanos

 

Ley de víctimas. Carta Al Presidente Ur La idea provocó un rechazo enérgico de Lula da Silva (“la mejor venganza contra la dictadura es darles visibilidad a la víctimas, hablar de quien practicó agresiones”), del ministro de Defensa, Nelson Jobim (“no habrá cambios en la ley de amnistía… vamos a mirar hacia el futuro”) y del presidente del Tribunal Supremo Federal, Gilmar Mendes, quien sostuvo que la apertura de los procesos penales sólo provocaría “inestabilidad institucional”. Veintitrés años después de la transición hacia la democracia, el ciclo de la reconciliación y el perdón sigue abierto en Brasil.

 

Lo mismo ocurre en España. El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, tomó la decisión de abrir procesos penales contra los crímenes cometidos durante la guerra civil (1936-1939) y la dictadura de Franco (1939-1975). Recibió un rechazo total. La Fiscalía anunció que esa decisión de Garzón exigía un pronunciamiento en el Pleno de la Sala Penal de la Audiencia Nacional. Esta declaró, hace pocos días, que los delitos cometidos en aquel período ya habían proscrito gracias a la Ley de Amnistía de 1977 y que, además, el concepto de crímenes contra la humanidad había nacido en los juicios de Nüremberg (1945-1946), cuyos efectos no eran retroactivos. Es decir, que los crímenes cometidos durante la guerra civil eran simples delitos penales. Lo mismo que en Brasil, el ciclo de la reconciliación y la memoria sigue vivo en España.

Estas dos experiencias ponen en evidencia los enormes desafíos que afrontan los países frente a los crímenes del pasado cuando ha habido una masiva violación de los derechos humanos.

Por ello, día a día admiro más lo que estamos haciendo en Colombia. Sin esperar la temporalidad tranquila del postconflicto (Perú, Guatemala) o de la postdictadura (Argentina, Chile) y en medio de la persistencia de fenómenos de violencia, estamos luchando por los derechos de las víctimas a la verdad, a la justicia y a la reparación. Un hecho sin antecedentes en el mundo. En los tres planos hemos avanzado gracias a la Ley 975 de 2005 y al Decreto Reglamentario de reparación vía administrativa.

Actualmente, cursa en la Cámara de Representantes el proyecto de ley de víctimas. Sin duda, se trata de un paso adicional, ya que tras tres debates (Comisión I del Senado, Plenaria del Senado y Comisión I de la Cámara) se ha logrado un consenso en torno al 95 por ciento del articulado.

Creo que el ideal sería sacar una ley por consenso de todos los partidos políticos. Sin embargo, algunos artículos de la Ley han sido cuestionados por organismos internacionales y nacionales. Yo comparto algunas críticas y desestimo otras.

Dado que se trata de una ley ordinaria, esta puede continuar su trámite en el próximo periodo legislativo sin perder el camino recorrido. Le propongo, Presidente, que dejemos la Ley en el punto en que se encuentra, organicemos durante los meses de enero y febrero encuentros con expertos para dirimir los artículos en disputa e intentemos sacar la ley en el próximo semestre por consenso. Sería un hecho ejemplar.

Tal como lo prueban las experiencias de Brasil y España, construir un proceso de reconciliación exige una o dos generaciones. Le ruego, Presidente, que demos con parsimonia este nuevo paso a favor de las víctimas.

Eduardo Pizarro Gómez, Presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación .

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